De acuerdo al último censo agropecuario, en Chile existen 10 mil 523 explotaciones con actividad apícola, las que manejan apiarios de más de 454 mil colmenas, distribuidas en todo el país excepto Magallanes, concentrándose principalmente entre Valparaíso y La Araucanía.
Ello, llevó a que se creara una Comisión Nacional de Apicultura, dependiente de la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA), que a su vez se vincula con el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura, con el fin explícito de mejorar la productividad del sector. A ello se suma el esfuerzo de los propios productores para organizarse entre ellos, conformando la Red Nacional Apícola.
A raíz de ello, en octubre del año recién pasado la Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría de los parlamentarios, el proyecto que establece normas sobre la actividad apícola para proteger su desarrollo sustentable, moción presentada por el mismo Diputado José Pérez Arriagada y patrocinada por los miembros de la Comisión de Agricultura, el que pasó a segundo trámite constitucional al Senado, y que aún está en espera de ser tramitado por parte de dicho órgano del Estado.
En ese entonces, el parlamentario señaló la necesidad imperiosa de una Ley para la apicultura que apunte precisamente a la protección y fomento de la apicultura en Chile.
Por este motivo, el Diputado José Pérez Arriagada, presentó esta semana junto a un grupo de parlamentarios, un nuevo proyecto de resolución para que el Ministerio de Agricultura promueva acuerdos con universidades y el sector privado, con el fin de crear Centros de transferencia tecnológica apícola en las distintas regiones del país, con aptitud para el desarrollo de esta actividad productiva.
Según el Diputado: “estamos planteando también a la Subsecretaría de Desarrollo Regional, que es la principal responsable de la administración del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que se cree una línea de inversión para proporcionar ayuda tecnológica, conocimientos, equipamiento y comercialización a los apicultores del país”.
Finalmente, cabe destacar que ha habido una creciente relevancia de la industria apícola nacional, basada, fundamentalmente en el emprendimiento de pequeños productores en las zonas de mayor aptitud a lo largo del territorio nacional, así como su importante contribución en la generación de puestos de trabajo y una mayor autonomía de las unidades productivas agropecuarias.
